MANUEL GAMONAL
exposiciones
Manuel Gamonal. El primer final / The first ending

“Fotografío lo que no deseo pintar y pinto lo que no puedo fotografiar”
Man Ray

Un espacio intermedio. Ni aquí, ni allí. De todos y de nadie. Un espacio olvidado, opaco y umbrío. La calle es un lugar que ya no es privado, pero que aún está enclavado en la seguridad de lo domesticado, de lo conocido. Un lugar de tránsito que no está hecho ni para mirar, ni para ser visto. Es a la vez un espacio físico y una idea abstracta. Es en este espacio – en las grietas, en las fisuras, en los márgenes de lo visible – donde se ubica conceptualmente el proyecto El primer final.

La obra de Manuel Gamonal pone a prueba las nociones del espacio monumental y el íntimo, de la gravedad y la ligereza, del orden y el caos. Partiendo de un territorio formal ya desarrollado en proyectos anteriores, manipula la materia, configurando y reconfigurando las formas en un lenguaje muy personal a base de línea, repetición y seriación. Es un proyecto interdisciplinar que abarca desde pintura y dibujo hasta instalación (fotografía y escultura). A raíz de las tendencias de arte conceptual, minimal o post-povera, emplea materiales de origen puramente industrial, como asfalto y esmalte. Investiga en torno a la relación del signo y la ruina, busca paralelismos entre la forma abstracta y las composiciones reales de un paisaje humano, abstrayendo elementos geométricos de un entorno cotidiano.

Decía Giorgio Morandi que nada puede llegar a ser más abstracto y más irreal que lo que vemos. Lo que vemos aquí son unos escenarios íntimos compuestos por lo desechable, lo llano y lo austero. Si hay aquí un protagonista claro, es la negrura, en todos sus matices: desde la calidez de un negro orgánico, la opacidad del asfalto, hasta una frialdad metálica. Sobre unos fondos negros, en las tinieblas, en los silencios nocturnos los objetos cotidianos anónimos cobran vida, cadencia y espiritualidad. Se convierten en naturalezas muertas, en retablos improvisados o retratos fúnebres anónimos. Bañados en una tenebrosidad zurbaraniana, las piezas encontradas hallan su raíz metafísica. Los deshechos que no pretenden ser vistos, a través de un ojo voyeur cobran un carácter táctil, orgánico y fetichista. Descontextualizados, se convierten en escenografías, en postimágenes, finalmente en composiciones abstractas, borrándose los límites entre el objeto y la forma. Las ruinas se transforman en signos artificiales, se traducen en geometrías. Geometrías que en su forma más pura aludirían a ideas de orden y control, pero aquí se fragmentan, fracturan o fusionan., reflejando el conflicto, la incertidumbre, el desasosiego de este tiempo.

El primer final marca la conclusión de una etapa. Las imágenes captadas en unas instantáneas no volverán a repetirse. Su esencia radica en su carácter efímero, en su desaparición inminente, en una muerte inevitable. Pero este primer final también abre paso a un nuevo comienzo en un bucle sin fin. Le pregunto a Manuel dónde busca sus composiciones. “Yo no las busco”, me dice. “Yo las encuentro. Ellas ya están ahí”.

Kasia Nagórska 
MANUEL GAMONAL
comunicación de prensa