Después del parto, muchas mujeres sienten la musculatura de la pelvis demasiado blanda. El suelo pélvico se ha distendido por toda la presión a la que ha sido sometida. Por suerte, esta situación es reversible. Te explicamos cómo identificarla y cómo tratarla.
Señala la ginecóloga, doctora Nayeli Gómez, que una de las manifestaciones más habituales de un suelo pélvico distendido, más aún después del parto, es la pérdida involuntaria de orina. Una de las funciones que cumple el suelo pélvico es la del control de los esfínteres. A consecuencia de que la musculatura de la zona ha perdido tono, es normal que a la mujer se le escapen unas gotas de orina al hacer un poco de esfuerzo físico, al reír o al toser.
También pueden aparecer pérdidas de heces y de gases, que antes se podían controlar y ahora es más complicado. El piso pélvico, que es como también se le llama al suelo pélvico, tiene además la función de contener y mantener en su sitio todos los órganos que se encuentran en la parte baja del abdomen: la vagina, la uretra, los intestinos, el recto. Una distensión muscular puede hacer que las paredes de la vagina pierdan tensión o incluso que la mujer sufra un prolapso. Es decir, que cualquiera de estos órganos esté más bajo de su posición habitual.
Precisamente, por todo esto que estamos viendo, el dolor en la pelvis puede estar relacionado directamente con una distensión del suelo pélvico. Así como sentir molestias físicas a la hora de mantener relaciones sexuales.
Por la forma que tiene la pelvis de la mujer, notar que el suelo pélvico ha perdido tono muscular es relativamente sencillo. De todos modos, vamos a profundizar en el asunto.
Qué es el suelo pélvico.
Como explica la web del Hospital de Bellvitge, en Hospitalet del Llobregat (Barcelona), el suelo pélvico es una fina capa de fibras musculares y tejido conectivo que se extiende por toda la zona que está debajo de la pelvis. En esa especie de cesta que se forma entre los huesos pélvico, sacro y coxis.
Como ya hemos indicado, esta musculatura ayuda a aguantar los órganos intra-abdominales en su sitio, especialmente cuando estamos de pie. También los protege de golpes externos.
Es una musculatura extremadamente sensible, que actúa de inmediato ante los movimientos involuntarios del cuerpo. Así, por ejemplo, cuando tosemos o estornudamos, el suelo pélvico se contrae para evitar la pérdida involuntaria de orín y/o heces.
Algo parecido sucede durante las relaciones sexuales. Donde la musculatura protege el resto de órganos de la zona para que no se vean afectados. En algunas fases del proceso digestivo, el suelo pélvico aísla los órganos internos de las vibraciones que provoca el tránsito intestinal.
Toda el área de la pelvis es una zona extremadamente sensible y compleja. Que requiere que el suelo pélvico esté tonificado para que cumpla su función.
La distensión del suelo pélvico se puede dar igual en hombres que en mujeres. De hecho, la incontinencia fecal en hombres mayores puede deberse, en gran medida, a esta disfunción. Al alcanzar una avanzada edad, como pasa con gran parte de las estructuras musculares, el suelo pélvico ha perdido definición. Lo que hace que no cumpla su función de manera estricta en lo que se refiere al control del esfínter.
En las mujeres es habitual que esta distensión se manifieste en un abultamiento de la pelvis. Debido a que los músculos están más relajados y los órganos que sujeta el suelo pélvico se han descolgado. Se han desplazado hacia abajo.
Los efectos de la distensión del suelo pélvico.
Para que comprendamos lo que sucede, vamos a ver los efectos de la distensión. Primero quiero aclarar, que no en todos los casos se dan estos síntomas. Pueden aparecer uno o varios de forma combinada. Estos son los más habituales:
- Incontinencia urinaria: Es una de las manifestaciones más habituales. Muchas mujeres experimentan pequeñas pérdidas de orina al realizar esfuerzos cotidianos.. Esto ocurre porque los músculos del suelo pélvico han perdido parte de su capacidad de sostén y control.
- Sensación de “bulto” vaginal: Se describe como una presión incómoda en la zona de la vagina. Puede intensificarse al final del día o tras estar mucho tiempo de pie. En algunos casos, da la sensación de que algo “desciende”, lo que puede generar preocupación o incomodidad en la vida diaria.
- Prolapso de órganos pélvicos: Cuando el suelo pélvico está debilitado, órganos como la vejiga, el útero o el recto pueden descender hacia la vagina. En fases tempranas puede pasar desapercibido, pero en casos más avanzados puede apreciarse físicamente.
- Disminución de la sensibilidad en las relaciones sexuales: La distensión de la musculatura puede afectar la calidad de las relaciones, reduciendo la fricción y la percepción de placer. Esto puede influir tanto a nivel físico como emocional.
- Dolor o molestias pélvicas: Algunas mujeres padecen un dolor difuso en la zona pélvica, abdominal baja o lumbar. Este malestar puede estar relacionado con la falta de soporte muscular y los cambios tras el embarazo.
- Dificultad para retener gases o heces: En los casos en los que el suelo pélvico está más afectado, también puede haber problemas de control intestinal, lo que genera situaciones incómodas.
- Sensación de amplitud vaginal: Esta es una percepción subjetiva bastante común tras los partos vaginales. Muchas mujeres notan la zona más “abierta” o menos firme, lo que puede relacionarse con la pérdida de tono muscular.
- Recuperación más lenta tras el parto: Un suelo pélvico debilitado puede hacer que la recuperación general tras el parto sea más prolongada, con sensación de falta de fuerza, menor estabilidad y mayor cansancio.
Cómo afecta el parto al suelo pélvico.
Hay que entender que el parto; en especial el vaginal, es un sobreesfuerzo físico extraordinario del cuerpo de la mujer para sacar al niño al exterior. Todas las estructuras anatómicas internas se ensanchan y los músculos se contraen para empujar a que el bebé cubra todo el trayecto necesario para nacer.
No nos puede sorprender, por tanto, que el suelo pélvico se sienta dañado después de dar a luz. En el foro del laboratorio médico Boltex se afirma que en el parto siempre se produce daño al suelo pélvico.
El suelo pélvico se ha tenido que estirar al máximo para permitir el paso del bebé. Durante el prolongado y complejo proceso del parto, es normal que se hayan producido desgarros naturales. Roturas de fibras y tejidos internos provocadas por la intensidad de las contracciones o por el paso del niño a través del conducto uterino.
A esto hay que añadir las episiotomías, que son cortes quirúrgicos que realiza el ginecólogo para facilitar la salida del bebé. Estos cortes, al terminar el parto se cierran con unos puntos de sutura, que se retiran a las 3 o 4 semanas. La episiotomía puede provocar una pérdida de tono muscular en el suelo pélvico. Igual que lo puede producir la incisión que se efectúa para practicar una cesárea.
Este es un asunto que no debería preocupar en exceso a la mujer. Este tono muscular se recuperará. Ya te diremos más adelante cómo. La intensidad de la distensión, así como el tiempo de recuperación, depende en parte de cómo la mujer tenía fortalecida la zona.
Todo empieza antes.
Los profesionales de la Clínica Rafael Felguera, una clínica de fisioterapia de Getafe (Madrid) que tienen una unidad dedicada especialmente al tratamiento del suelo pélvico, señalan en su página web que los problemas en la zona se están fraguando antes del parto. A lo largo del embarazo la mujer experimenta toda una serie de cambios fisiológicos, que algunos de ellos afectan al piso pélvico.
Durante el embarazo, la mujer vive cambios hormonales constantes. Uno de ellos es la segregación de relaxina. Una hormona que relaja los tejidos. Su función es preparar el cuerpo para el parto.
Por otro lado, el peso constante de la placenta y del útero sobre el suelo pélvico provoca una distensión de los tejidos y los músculos, la cual se va volviendo cada vez más intensa a medida que el embrión va ganando peso y se acerca la hora del alumbramiento.
Es normal que en los últimos meses de embarazo, la madre sufra incontinencia urinaria, micción frecuente, estreñimiento, sensación de pesadez y dolor pélvico y lumbar. Esto se debe a toda la presión que el útero gestante está ejerciendo sobre la zona.
Un aspecto en el que todas las madres no reparan y que se puede realizar antes del parto, es el de fortalecer la musculatura del suelo pélvico antes de dar a luz. De esta forma, se pueden aliviar los efectos negativos que ejerce la presión del útero, y preparar la zona para que se sufra lo menos posible con el parto.
Como es lógico, el embarazo es un estado delicado, y esta gimnasia prenatal debe realizarse bajo la supervisión de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. Estos ejercicios también ayudan a relajar la zona perineal. Lo que mejorará su elasticidad, aumentará el flujo sanguíneo en la zona y facilitará que se produzca un parto menos estresante.
Ejercicios caseros.
Para recuperar el tono muscular en el suelo pélvico puedes realizar ejercicios en casa. El blog deportivo Fórum Sport nos habla de algunos de ellos.
Unos de los más utilizados es lo que se conoce como la gimnasia de Kegel. Un conjunto de ejercicios que recomendaba el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel a sus pacientes, a mediados del siglo XX, para recuperarse después de dar a luz.
El ejercicio más popular de esta tabla se basa en tumbarse en el suelo, con los pies apoyados en tierra y contraer el esfínter urinario. Cosiste en apretar con fuerza como si quisieras detener la orina. El ejercicio hay que hacerlo lentamente y repetirlo unas 15 veces. De esta manera estás reforzando los músculos frontales del suelo pélvico.
Contraer el esfínter anal refuerza también el suelo pélvico. En concreto, los músculos que están alrededor del recto y los de la parte baja de la espalda. En este caso, lo que hay que hacer es apretar el ano como si quisieras evitar que se escaparan los gases. Después relajas y vuelves a hacerlo.
Tanto un ejercicio como el otro hay que hacerlo cada día. Se pueden alternar. Con series consecutivas de 15 ejercicios de uno y 15 ejercicios del otro. O un ejercicio de un tipo y otro del otro, de manera alterna, hasta completar las 30 repeticiones. Lo idóneo es hacerlo 4 veces al día. Según un estudio del Departamento de Ginecología de la Universidad Iowa, con este protocolo, la mujer aprecia la mejoría entre las 6 y 12 semanas desde que empezó la rutina.
Las series de abdominales clásicos, esos en los que nos tumbamos en una colchoneta, levantamos el tronco flexionado, y volvemos a apoyar la espalda en la colchoneta, refuerzan indirectamente el suelo pélvico.
Acudir al fisioterapeuta.
Si queremos una recuperación del suelo pélvico rápida, efectiva y controlada, lo mejor es acudir a un fisioterapeuta que trabaje esta zona. Mejor que hacer ejercicios en casa por nuestra cuenta.
Además de ejercicios guiados, el profesional preparará un tratamiento personalizado adaptado a los problemas concretos de la mujer.
Cuando se hacen evidentes los síntomas de los que hablamos al principio: incontinencia, dolor abdominal, dolor al practicar relaciones sexuales o abultamiento de la zona pélvica, es aconsejable acudir a una clínica de fisioterapia para que te asista en la recuperación del parto.
Lo mismo sucede cuando hemos tenido un parto con cesárea o se ha practicado una episiotomía. La asistencia del fisioterapeuta ayudará a gestionar mejor la cicatriz y a que se recuperen de manera adecuada los tejidos y los músculos.
La perdida de tono muscular en el piso pélvico es un problema habitual entre las madres que acaba de dar a luz, por lo que para recuperarse, se han ideado diferentes medios que actúan de manera combinada con el ejercicio. Medios como las fajas abdominales, que ayudan a colocar los órganos internos en su sitio o las sesiones de corrientes electromagnéticas, que aceleran la recuperación, estimulando los mecanismos de regeneración del cuerpo humano.


