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El sector de la alimentación también tiene su consultor

La especialización en cada ámbito y sector es cada vez más patente. No queda recoveco que no cuente con un especialista para cada finalidad. Esto se lleva hasta el extremo e incluso en los servicios de consultoría existen cada vez más profesionales especializados en cada uno de los campos y ramas del mundo de los negocios. Sin olvidarnos de que también existen consultorías para particulares. En los últimos años, los controles de calidad en los alimentos han experimentado cambios de lo más notables. Los expertos aseguran que se debe a la globalización; a mí me gusta pensar que se debe a que es fundamental que los alimentos sean de calidad y seguros.

Algo en lo que sí estoy totalmente de acuerdo con los expertos en materia de seguridad y calidad alimentaria es que los cambios en su campo se han visto beneficiados y propulsados por las nuevas tecnologías aplicadas a la cadena alimentaria. Este sistema, bastante complejo, abarca todo el proceso, desde el análisis del estado de las materias primas y la correspondiente evaluación del proceso de producción hasta el envasado y etiquetado de los productos para que lleguen al cliente final. Este sistema se ha convertido en una parte esencial para las empresas que operan en el sector de la alimentación.

El profesional que se ocupa de este tipo de consultoría tan especializada no es otro que el consultor de calidad alimentaria, altamente cualificado en todo lo relativo a la calidad y seguridad de los alimentos. Las consultorías y consultores alimentarios tienen la misión de asesorar a las empresas pertenecientes a la industria agroalimentaria en la planificación y ejecución de sus tareas relacionadas directamente con los alimentos, para obtener una garantía de seguridad en los productos que se ofrecen a los consumidores.

Gestionar la calidad de los alimentos

Esa es la meta de las empresas de alimentación y algo que tranquiliza a los consumidores: que los alimentos cuenten con la calidad necesaria y sean seguros para su consumo. Nada como contar con un buen equipo de consultores profesionales y, si es posible, un software personalizado y a medida que permita una gestión integral y eficiente de las diferentes exigencias normativas, dentro de las cuales se encuentra la calidad de los alimentos, como hemos descubierto hablando con WorldlexNet.

Las empresas del sector establecen un sistema de gestión de calidad y seguridad alimentaria, en primera instancia, para obtener una vigilancia de los documentos legales correspondientes, además de la capacidad necesaria a la hora de ejecutar un protocolo de actuación si se produce una crisis alimentaria. Gestionar esta calidad en el sector de la alimentación implica que las empresas sigan un procedimiento bastante estricto. En primer lugar, realizan un seguimiento desde la producción de la materia prima, lo que ha encontrado una gran aliada en la inteligencia artificial que permite que se sepa con mayor certeza cuál es el momento óptimo para recolectar una fruta o verdura, mediante el análisis de las cualidades y propiedades de cada alimento. Con los datos obtenidos por esta vía, se segmentan las materias primas y todas aquellas que no pasan por el cribado son rechazadas de forma automática. Posteriormente, las empresas elaboran un sistema APPCC, un análisis especializado con el que se identifican los peligros y los puntos críticos que tiene un alimento. Otro de los puntos esenciales a la hora de gestionar la calidad de los alimentos es la recopilación de los datos que se realiza mediante una auditoría interna con la que las empresas pueden conocer el grado o nivel de calidad que presenta el producto de forma periódica.

Aquí entra en escena el consultor alimentario. Este profesional está especializado en la calidad y seguridad alimentaria, de manera que se ocupa de asesorar a las empresas agroalimentarias a la hora de planificar e implementar programas que garanticen la seguridad y el valor de los productos que cada empresa ofrece a los consumidores. La función principal de estos profesionales es ayudar a las empresas a que cumplan con los requisitos que la ley exige en materia de calidad alimentaria.

Un buen consultor alimentario tiene que ser perfectamente capaz de diseñar e implementar un programa de control de calidad en la empresa con objeto de garantizar que los alimentos son aptos para el consumo humano e inocuos, además de proponer y aplicar las medidas necesarias destinadas a optimizar el proceso y mejorar su eficacia, al mismo tiempo que responde a las consultas legales relacionadas con la seguridad alimentaria.

Convertirse en un consultor alimentario requiere que el profesional adquiera una combinación de formación específica, experiencia y habilidades, aunque existen varios caminos a seguir. Los requisitos habituales para aquellos que quieran desarrollar esta carrera profesional son:

  • Formación académica universitaria en la rama de las ciencias como Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Veterinaria, Biología, Química, Técnico Agrícola o Ingeniería Agronómica. A lo que se puede añadir un máster de Calidad y Seguridad Alimentaria.
  • Experiencia en la industria alimentaria, trabajos previos en consultoras o exportación.
  • Conocimientos de la normativa para poder asegurar que se cumple con ella.
  • Habilidades analíticas y de resolución de problemas que permiten identificar un problema potencial y solucionarlo.
  • Habilidades comunicativas para poder interactuar con los clientes, el personal interno y las autoridades reguladoras.

Sabiendo la formación necesaria para convertirse en un consultor de calidad alimentaria, pasamos a descubrir las funciones que tiene dentro de la empresa que contrate sus servicios.

La función del consultor de calidad alimentaria

Cuando una empresa contrata un servicio de consultoría de calidad alimentaria, lo que pretende es obtener un juicio objetivo sobre la calidad de un alimento. Para ello, el consultor tiene que desempeñar una serie de funciones como asesorar en el etiquetado e inspección de calidad de los productos. El consultor es la persona que se ocupa de diseñar e implantar los planes de higiene y control de calidad de los alimentos, para lo que la empresa tiene que cumplir con el Reglamento 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, en cuestiones de higiene de los productos alimentarios y los programas de control exigidos en el sector. En la misma línea, se ocupa de ayudar a las empresas en lo relativo a las menciones obligatorias y voluntarias que deben hacerse en el etiquetado de los productos o menús en el caso de la restauración. Todo ello, teniendo en cuenta la normativa vigente en lo correspondiente a alérgenos y contenido nutricional.

Una de las funciones inherentes al consultor alimentario es la redacción e implementación de los correspondientes manuales de calidad que tienen que regir la actividad de la producción y gestión de los alimentos en las empresas. En estos manuales se tienen que explicar los métodos destinados al cumplimiento de las medidas generales de higiene que tienen que cumplirse durante la manipulación y el procesado de los alimentos.

En este documento, el consultor tiene que dejar constancia de las normas de seguridad alimentaria y los pasos que hay que seguir a la hora de proceder al etiquetado de los productos, poniendo el foco en la trazabilidad de las materias primas: su origen, ingredientes utilizados y contenido nutricional.

Otra de las funciones de los consultores es la de llevar a cabo las auditorías internas. Uno de los recursos fundamentales con los que se evalúa el proceso productivo y se detectan los problemas que pueden pasar inadvertidos. Es responsabilidad del consultor alimentario llevar a cabo las auditorías y prepararse para optar o renovar las correspondientes certificaciones de calidad y seguridad alimentaria, o en casos de inspección de sanidad, superar la misma con creces.

Dentro de las auditorías, el consultor se encarga de hacer las correspondientes a los proveedores, con la finalidad de garantizar que los productos que llegan a la empresa sigan los estrictos controles de calidad necesarios y aseguren la trazabilidad de la materia prima antes de que lleguen a la empresa y sean procesados.

Estos profesionales pueden asesorar y formar a los trabajadores del sector para que sean capaces de manipular, procesar y gestionar los productos alimentarios con la mayor seguridad. Desde la realización de cursos de manipulación de alimentos y la cultura de la seguridad alimentaria, hasta talleres sobre contaminación de los alimentos.

Por último, señalar una función bastante relevante: la gestión de las certificaciones y el registro sanitario de los alimentos. Estar inscrito en el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos o disponer de una certificación como la norma ISO 22000 sobre seguridad alimentaria no solo mejora la imagen de la empresa, sino que consolida la misma y la confianza que el consumidor deposita en la marca. El consultor prepara a la empresa para que pueda optar y obtener este registro y las correspondientes certificaciones.

Implementar un sistema de gestión de calidad alimentaria implica contar con un consultor especializado. Este profesional y sus servicios proporcionan una serie de beneficios a la empresa, como el control de la reducción de los riesgos y la garantía de que todo el proceso se lleva a cabo como es debido o una mejora de la imagen corporativa, además de generar una mayor eficiencia en la empresa, al establecer las pautas y procesos de elaboración más eficientes.

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