La dirección de una empresa no es fácil, puesto que pueden pasar todo tipo de problemas que en muchas ocasiones ocurren sin previo aviso. Hablamos de temas como el problema de la inflación, la guerra en Ucrania o la transición verde. Son una serie de problemas que terminan acelerando un ritmo que de por sí ya era elevado.
La necesidad de un rumbo empresarial
Lo que ocurre es que en este caso muchas empresas se encuentran sin rumbo. Hablamos de situaciones en las que un importante directivo se va de repente, los proyectos se atascan, los números no cuadran, o se produce una oportunidad de negocio que precisa de manos con experiencia.
Justo aquí es cuando entra el interim manager, que, como nos confirman los profesionales de AMG Interim Managers, es un experto que está a medio camino entre la consultoría y el ejecutivo. No estamos ante un gasto puntual, ya que es un salvavidas estratégico que marca diferencias entre la supervivencia y el repunte como empresa. En nuestro país, las pymes lo que hacen es sostener cerca de un 70% del tejido productivo, por lo que este trabajo ya no es una rareza extranjera y sí es una herramienta a la que se acude cada vez más.
No podemos pensar que es como fichar a un gurú para seis meses y olvidarnos. Un buen profesional lo que hace es aterrizar en la empresa, diagnosticar los problemas reales, ejecutar los cambios y dejar todo en orden antes de marcharse. Se puede decir que es como un mecánico que arregla una avería urgente y hace su trabajo con precisión y sin ataduras emocionales.
Cuando las empresas necesitan una dirección temporal
Sabedores de que, al final, por mucho que te contemos, puede que tengas dudas sobre cuál es su labor, vamos a ser más concretos. Imagina que tienes una mediana empresa de hostelería en Alicante. Lo que ha ocurrido es que el gerente, que era el alma del negocio en los últimos 30 años, ha tenido un problema de salud y debe dejar el puesto. Los hijos todavía no tienen experiencia a la hora de gestionarlo; se ven desbordados, con proveedores que aprietan, una caja estrecha debido a la inflación y un equipo que se encuentra desmoralizado.
Lo que hacen es contratar a un interim manager que tenga experiencia en restauración. Lo que hace es que en solo tres meses se encarga de renegociar contratos, implantar un software de gestión para las mesas, reducir los costes operativos en un 20% y estabilizar el flujo de caja. Acaba su trabajo y la familia y los empleados vuelven a respirar tranquilos. Este tipo de casos suele repetirse y existen datos por parte de la patronal que dicen que un 40% de las pymes españolas suelen tener varios directivos al año debido a jubilaciones, salidas que no se esperan, etc.
Los interim no improvisan; lo que ocurre es que aportan del orden de 15 a 20 años de experiencia en situaciones parecidas. Lo que hace es llegar, tomar el pulso y actuar sin que sea necesario perder el tiempo en politiqueos internos. Hay sectores como el de la logística o el industrial en los que los márgenes son bastante ajustados y es necesario acudir a los interims. Después de la pandemia, muchas empresas han tenido que acudir a estos profesionales para pivotar a otros sectores como el del comercio electrónico o incluso para internacionalizarse.
No hablamos de consultores, lo hacemos de ejecutores con poder real
Justo aquí es donde se ve la diferencia y magia que puede hacer un buen interim. Los consultores son buenos diagnosticando y proponiendo acciones. Los interims no solo diagnostican y proponen, sino que también ejecutan. Cuentan con autoridad delegada por la junta o los accionistas, firmando contratos o despidiendo, en el caso de que sea preciso, o incluso se encargan de negociar con los propios bancos. Son directores operativos temporales, no observadores. Podemos tomar como ejemplo algo que ha sucedido en una fábrica automovilística en España. La transición eléctrica ha hecho perder contratos con los motores diésel.
Lo que hace en este caso el CEO es traer un interim manager que esté especializado en el sector energético. En unos cinco meses, lo que hace es reorientar la producción hacia las baterías, capacitando a un porcentaje elevado de la plantilla y cerrar un acuerdo con un proveedor de China. No hubo ni dramas ni resistencias internas, ya que el mandato es de carácter temporal y no busca amigos, únicamente resultados.
Ser neutral es importante. En las empresas familiares, las decisiones en muchos casos acaban por enquistarse debido a los lazos sanguíneos, donde el interim puede actuar como un catalizador imparcial. Lo que hace es romper inercias, implantar métricas objetivas y evitar argumentaciones erróneas que frenen los cambios necesarios.
La crisis puede verse como una oportunidad
No solamente llaman las empresas a un interim por vacíos de profesionales; en no pocas ocasiones, se hace para que lideren saltos de calidad: expansiones, fusiones o digitalizaciones. Al encontrarnos en una directiva europea de sostenibilidad, son bastantes las pymes que precisan de contar con un chief sustainability officer temporal que pueda alinear las operaciones con una serie de criterios ESG para poder realizar la captación de fondos Next Generation.
Nuestro país depende en buena medida del turismo y de la agroindustria, un campo en el que los interims suelen brillar mucho en las reconversiones sectoriales. Los hay que, por ejemplo, fueron capaces de ayudar a un hotelero a que diversificara hacia el retiro dorado para la gran cantidad de jubilados que van a las islas. Esto hizo que la ocupación subiese un 70% en temporada baja.
La gestión del talento: cuando los Recursos Humanos necesitan un pulso firme
Otro tema importante y que merece todo el interés son los recursos humanos. El teletrabajo ha venido para quedarse y la retención del talento es todo un arte. Lo que hace un interim en este caso es diagnosticar fugas, diseñar planes de incentivos y solucionar conflictos en el plano colectivo. No hablamos de magia; pensemos que estos son unos profesionales que ya tienen una serie de herramientas probadas y que se adaptan a una cultura española donde el contrato indefinido todavía tiene un gran peso y cuenta más que los méritos de los trabajadores.
Internacionalización sin que haya mayores problemas
Nuestro país no solo exporta aceite o jamón. Pensemos que un 35% del PIB es algo que depende mucho del exterior. Es un hecho que cuando una empresa se abre al mundo, es necesario pasar por multitud de choques en lo cultural, en muchos casos, en aduanas o diferentes regulaciones.
Si acudes a un interim que tenga experiencia en mercados emergentes, se evitan errores que pueden costar bien caro. Con frecuencia, hablan muchos idiomas, tienen sus MBA y redes amplias en las principales cámaras de comercio. En las pymes que no tienen departamento de exportaciones, pueden suponer una gran rampa para su lanzamiento.
Sostenibilidad y compliance: la normativa que no espera
Algo que no es opcional es la transición ecológica. Pensemos que el impuesto verde de la Unión Europea y los informes obligatorios para facturaciones de más de 40 millones, hacen que las empresas precisen de expertos temporales. Lo que hace un interim CFO o un de operaciones es implantar métricas de carbono, auditar las cadenas de suministro o abogar por la implantación de certificados ISO 14001. En el campo legal, son de gran ayuda a la hora de evitar multas por RGPD o lavado de dinero.
¿Cómo se puede elegir bien?
Lo cierto es que no todos valen. Lo mejor es buscar en Internet como IME, que tenga una serie de referencias que se puedan verificar y experiencia en el sector. Lo mejor es evitar generalistas, porque uno que se dedique el retail es más complicado que haga un buen trabajo en la industria farmacéutica, por ejemplo. Lo que debes tener claro es que es importante que los términos del contrato queden claros. Un interim malo puede terminar empeorando las cosas, pero uno que sea bueno es capaz de transformar todo a mejor.
¿Cuál es el coste de no tenerlo?
Una empresa que no tenga interim, lo que ocurre es que tarda más en recuperarse. Son muchas las pymes que terminan quebrando por una gestión transitoria deficiente. Los vacíos en las direcciones de medio año pueden ser equivalentes a 100.000 euros en ventas que se pierden, generando también una mayor desmotivación.
El futuro: el interim será algo habitual
Lo cierto es que es posible que vaya mutando, pero va a seguir insistiendo. Los interims híbridos lo que hacen es combinar la ejecución con dashboards predictivos. En nuestro país, que cuenta con fondos europeos para la reindustrialización, habrá una mayor demanda. En las pymes de término medio, se puede hablar de la democratización del talento ejecutivo. No vas a necesitar un CEO fijo a 200.000 euros al año, lo que ocurre es que se contrata a un experto sobre el tema. Debes quedarte con que, al final, dirigir una empresa no es solamente visión, es tener capacidad para ejecutar en el momento justo. Este profesional es un refuerzo de carácter táctico que es capaz de convertir crisis en oportunidades.


